martes, 8 de noviembre de 2011

Control de alcoholemia a jinetes ebrios.

 Los duros vaqueros del lejano Oeste tendrían serios problemas para regresar al rancho en los tiempos que vivimos. Tras apurar de un trago la ronda de chupitos y abandonar la cantina entre risas y disparos, a los pocos metros se tropezarían con un control de los guardianes de la ley, que les obligarían a apearse de sus corceles tras someterles a una prueba de alcoholemia. Una escena parecida a esta (pero sin whisky ni pistolas) es la que vivió el pasado 13 de octubre un vecino de Camprodon (Ripollès), Cristian Sánchez, al que los Mossos han impuesto una multa de 500 euros por ir bebido a las riendas de su yegua.
 Sánchez asegura que en los 30 años que lleva montando a caballo nunca le había pasado «nada parecido». El inusual incidente se produjo cuando regresaba de Molló a Camprodón a lomos de Lluna , tras asistir a la feria ganadera de Espinavell. Según su relato, unos mossos apostados en la carretera le pidieron que circulase por la vía más pegado a la derecha, a lo que Sánchez replicó que ya iba por el lugar adecuado.
 El jinete siguió su camino, pero, más adelante, en otro control policial le dieron el alto y le preguntaron si había bebido. Sánchez contestó que se había tomado unas cervezas en la feria. Una sinceridad que llevó a los agentes a someterle a una prueba de alcoholemia. El joven sopló dos veces y, como rebasó el máximo permitido, le impusieron una multa de 500 euros.

 «De 200 caballos que bajaban por la carretera vinieron a por mí. Querían retenerme la yegua porque decían que era robada, pero al final me dejaron continuar a pie y llevando al animal de las riendas» , explica indignado el hombre. Sánchez no ha pagado la multa y cuando reciba la pertinente notificación en su domicilio piensa recurrir la sanción con la ayuda de un amigo abogado. De momento tiene el impreso que le entregaron los Mossos, que en el espacio destinado a especificar el vehículo pone «animal» , en el de la marca dice «caballo» y en el que se asigna para el modelo consigna «negro» .
 La versión de los Mossos difiere notablemente de la del jinete. La policía asegura que Sánchez iba haciendo eses por la vía y que algunos conductores llamaron al teléfono de emergencias 112 para advertir de que había un hombre montado a caballo que hacía «cosas raras» por la carretera. «Los agentes de tráfico no están para castigar, sino que su función es preventiva y para garantizar la seguridad. Tienen potestad para hacer pasar el control de alcoholemia a cualquier usuario de la vía pública», destacaron ayer fuentes de los Mossos.
Tenemos otro caso mas que no tiene desperdicio,asi que anotenlo porque ir bebido caminando tambien es constitutivo de delito en caso que los agentes consideren que puede haber peligro para el bebedor o para los que le rodean. .No hace falta tener carnet de conducir ni coche para ser parado por una pareja de agentes de la DGT y tener que soplar por el “globo”. De los dispositivos de Tráfico en el control de alcoholemias no se libran ni los jinetes.Al menos tres caballeros del término municipal de Vimianzo en sus respectivas monturas que venían de la celebración de la Festa Cabalar de Baiñas en Vimianzo dieron positivo en una prueba de alcoholemia en la carretera que comunica esta localidad con la vía Vimianzo-Berdoias.
 En uno de los casos, como confirmó el afectado, vecino de Castrelo en Vimianzo, se le aplicó una multa de 200 euros y cuatro puntos menos en el carnet. No es la primera vez que los agentes hacen soplar a jinetes en ferias de Vimianzo. Incluso hace unos años fue multado un peatón de Carantoña que circulaba haciendo eses con evidente peligro para su seguridad y la del tráfico por la vía que comunica esta localidad con Ponte do Porto. Y eso que solo circulaba en el coche de San fernando, ya saben la mitad a pie y la otra mitad andando.
Y ¿ que dice la norma?
El reglamento general de circulación establece en el artículo 17 que los conductores deben estar en condiciones de controlar «sus vehículos o animales» , mientras que en el 21 determina que todos los conductores «de vehículos y de bicicletas» están obligados a someterse a las pruebas de alcoholemia. Pero lo que no aclara la normativa es si un caballo es un vehículo, asi que ya saben a pagar y callar que hace falta recaudar de eso se trata. La ultima tambien es buena, Tráfico ‘multa’ a Tom Hanks y Julia Roberts por salir en un cartel en moto y sin casco, sobran los comentarios comentarios,  y ya que se trata de animales, quería yo terminar con una bonita fabula de Paulo Coelho:

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.
Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición...)
La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.
El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:- Buenos días.  Buenos días Respondió el guardián.
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el Cielo.
- ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián
señaló la fuente.
- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
- Lo siento mucho - Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.
El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.
Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.
- Buenos días - dijo el caminante. El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
- Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo
- Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre, indicando el lugar.
- Podéis beber toda el agua como queráis. El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió éste.
- A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
- CIELO.
- ¿El Cielo? ¿Sí? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
- Aquello no era el Cielo. Era el Infierno - contestó el guardián. El caminante quedó perplejo.
- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! - advirtió el hombre.
- ¡De ninguna manera!-increpó el hombre - En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigo.

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